miércoles, 27 de abril de 2011
1095
Hoy serían 3.
Esto se está haciendo más largo que esperanza'e pobre.
Cual basurita en el ojo: pequeña pero molesta. Y sigue ahí.
Y también -vale recordar: 6 meses de lo de Néstor.
Fatídico 27.
martes, 26 de abril de 2011
Rodando en las profundidades
The scars of your love, remind me of us
They keep me thinking that we almost had it all
The scars of your love, they leave me breathless
I can't help feeling we could have had it all
[...]
Adele
domingo, 24 de abril de 2011
Pascua infame
Fin de semana largo. Pascua.
Jueves: empanada de vigilia = masa de hojaldre = toneladas de manteca = colesterol subiendo.
Viernes: huevo de pascua = chocolate = colesterol aún más arriba.
Sábado: más huevo = más colesterol.
Domingo: comida peruana -rituales católicos a flor de piel, que le dicen-, todo frito + huevo de pascua = para qué seguir midiendo, que no se debe ni ver de lo lejos que está.
Y a todo esto, un té irresumible -o no tanto- con el infame.
La sonrisa del día: un intercambio tuitero con alguien que no conozco, pero que gracias a la asidua lectura de su blog, es como si conociera. [Ahora que lo pienso .. ¡qué fácil sacarme una sonrisa! O no, en realidad no - amargada!].
Y, obvio, ahora, el insomnio. Siempre presente, siempre ahí. Y lo que se me cruza por la cabeza, también obvio, el infame. ¿Cómo estaba vestido? Las zapatillas las compramos juntos, el jean también, el pulóver también, la campera: un regalo mío de cumpleaños -en realidad era otra campera, pero él la cambió por la que tenía puesta hoy-.
Loco, no?
El toro por las astas
La verdad es que no los entiendo. Lo dije en twitter, se lo dije a mi padre, a un amigo, lo repito bastante seguido: no entiendo a los hombres. Teóricamente somos las mujeres las complicadas, no? Bueno, no. Yo tengo una dificultad: NO LOS ENTIENDO MUCHACHOS. ¿O será que, en realidad, no quiero entenderlos? Paso a contar.
Charla seria con un ex. Un ex serio, de esos que pesan, de esos que cuesta olvidar. Sus respuestas: 'yo sigo hablando en terapia del tema -la ruptura de nuestra relación-, me sigue moviendo cosas muy profundas', mientras se le ponían los ojos vidriosos. Bueno, fantástico. ¿Y entonces? Nada, eso.
Una semana después: mail del susodicho con un link. Un mail buena onda, simpático -incluía 'caritas felices'- al que yo contesto, también con buena onda, pero sin ánimo de recibir respuesta. Pero, oh! Recibo respuesta. Entonces: ¿por qué responder un mail que no era necesario responder, sino que, al contrario, la respuesta denota voluntad de continuar la charla? Un misterio de la humanidad.
Otra semana después: mi cumpleaños. 19.30: llamada del infame. Justo en ese momento estaba con unas amigas, por lo que el infame, también simpáticamente, me dice que 'hablamos en un rato', a lo que yo contesto: 'dale, llamame'. JURO que no sonó a mujer desesperada. Fue un 'llamame' sugestivo, intrigante, misterioso casi -¿habrá entendido eso él? Probablemente no, pero bueno, la intención estuvo. ¿Y? No me llamó. Pero, hete aquí que yo sabía que no me iba a llamar. Suponía que iba a hacerlo un par de días después .. pero tampoco. Entonces tomo la iniciativa: sms para un café. No, no puede, se está por ir a una quinta. Vuelve en unos días, arreglamos para ese día? Propone él. No, mejor hablemos directamente ese día -como para no parecer una arrastrada y simular 'ocupaciones múltiples'. Ese día me llega sms del infame: 'Llegué. ¿Querés hoy o en la semana?'. 'Como quieras, estoy leyendo en un café de por acá, si querés ..', 'bueno, en '20 estoy ahí'. En '30 llega. Se sienta y 'estoy medio justo de tiempo, en '30 me tengo que ir'. WTF, ¡¿para qué viniste?! A la media hora ofrezco llamar al mozo y pagar pero no, se puede quedar 10 minutos más. ¿La charla? Nimiedades, una detrás de otra: qué tal la facultad, el trabajo, la maestría, el fin de semana en la quinta. Y todas preguntas mías. ¿Él? Una sola y también irrelevante. Nos vamos, caminamos juntos hasta la parada y chau. Listo, that was it.
A ver, sí .. en un punto es concluyente este último encuentro. No pasó nada, no salió -ni nadie sacó- tema importante, no hubo revelaciones ni actitudes a interpretar. Pero, entonces, ¿por qué accede al café? ¿por qué manda mail y responde y sigue respondiendo? ¿por qué le sigue moviendo 'cosas muy profundas'? Quizá le puso fichas a la chica con la que 'se estuvo viendo' -su respuesta a mi pregunta, en el día de la charla seria, '¿estás saliendo con alguien?'.
Sí, quizá todo resulta bastante concluyente. Quizá simplemente tengo que cerrar y move on. Sucede que no quiero. Sucede que -y aunque suene apresurado y loco y descabellado y todo eso- es alguien con quien logro proyectar mi vida. Es la persona más parecida a mi que conocí. Y, tal vez, eso no es demasiado bueno o tal vez sí, no lo sé. Pero eso, la similitud, en este momento de mi vida, me resulta importante y no la quiero perder.
¿Tomo el toro por las astas? Uf, ¡qué golpe que me voy a dar contra la pared! Pero supongo que es mejor que quedarme con la duda de si sí o si no.
Y después dicen que los hombres no son histéricos. ¡Pero por favor!
sábado, 23 de abril de 2011
Sesión autogestionada
Me pasa que .. ¿qué pasa? Nada, mente aburguesada y sobre-analizada. Demasiado Freud y ¿para qué? Para saber la definición de neurosis. ¡Pero qué útil!
Quizá que soy un manojo de frustraciones y auto-limitaciones y represiones e inhibiciones y fobias y ansiedades que no sirven para nada pero que sin embargo están y están ahí y no se van y no logro que se vayan.
Y .. todo esto viene a colación de ..? Un sábado no demasiado complicado pero con un par de frases bastante categóricas de alguien que supuestamente me quiere -aunque tiene todo el derecho de dejar de hacerlo-, que me movieron sobremanera la estantería. Que mi locura ya no es divertida, ni para mi ni para nadie -aunque, vale remarcar, vino antes el 'nadie' que el 'para vos': 'ya no es divertida para nadie y tampoco para vos'. Chan. Y la segunda: 'recordame por qué te quiero'. Y, flaco, qué se yo. ¿Tengo que tener una respuesta? Porque soy morocha, estatura y peso medio, etc. No, ni idea. Y ahí me di cuenta de que en realidad es bastante poco lo que ofrezco pero soberanamente mucho lo que pido.
Qué sarta de revelaciones personales completamente intrascendentes.
Vamos a ver qué hacemos para resolverlas en vez de posponer. ¿O será que necesito una buena patada a la estantería para ponerme las pilas?
Y .. ya que estamos con Freud: ¿por qué hablé en primera persona del plural, eh?
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